• Estudio Trimarco

El General San Martín: Padre de la Patria y Fundador de la República.

Actualizado: 24 de oct de 2019


San Martín

A 169 años de su fallecimiento, el 17 de Agosto rememoramos el paso a la Inmortalidad del General Don José de San Martín. Si bien hemos conmemorado desde niños esta fecha patria, lo cierto es que la mayoría de las veces no nos detenemos a pensar en ella. 


La inmortalidad del Libertador de América se manifiesta, no solo en nuestra historia e identidad como argentinos, sino en muchos aspectos jurídicos que conforman la Nación en la que vivimos.


Aquellos pensamientos del General José Francisco de San Martín y Matorras que constituyeron los cimientos de nuestra Patria, están inmortalizados en la forma de organización del Estado Argentino y por lo tanto, en nuestra vida cotidiana.


Cruzó la Cordillera de los Andes en 1817 para libertar Chile, en abril de ese mismo año. Luego atacó la sede principal del Virreinato y centro del poder Español, para declarar la Independencia de Perú en 1821, hecho que le valió el título de “Fundador de la Libertad de Perú” y “Fundador de la República”


Y muy merecido se lo tenía ya que sentó las bases de la República no solo en Perú, sino también en Argentina. Si bien muchas fuentes sostienen que defendía, luego de lo sucedido en Punchauca en 1821, una Monarquía Constitucional, lo cierto es que ambas formas de gobierno coinciden, aunque con diferencias, en la separación de poderes y en la participación del pueblo.


San Martín defendía tenazmente dicha separación de poderes y reconocía la importancia del Poder Judicial, lo  que dejó claramente establecido en el Reglamento de los Tribunales del Perú (1). 


San Martín, como todos sus contemporáneos, tenía la mirada puesta en Europa, especialmente en Inglaterra. Conocía los hechos sucedidos en la Revolución del S XVII que dieron lugar a una Monarquía limitada, Parlamentaria (a diferencia de la Constitucional, establece que el Poder Ejecutivo es desempeñado por un representante elegido por el Parlamento, mientras que el Monarca sólo se desempeña como jefe del Estado). 


Dichos cambios se gestaron, por un lado con el reconocimiento del Habeas Corpus de 1679 que fundamentó la libertad individual, limitando la implementación de justicia de manera arbitraria, comenzando a dar forma al Poder Judicial.


En 1689, a su vez, la Declaración de Derechos pone límites al monarca y comienza a delegar algunas de sus funciones al Parlamento. Adicionalmente, la Revolución Francesa años después, establece la Monarquía Constitucional como una primera etapa de transición hasta 1792, cuando nace la República.


En Perú, existía una gran cantidad de aristócratas y nobles, hecho que permite comprender los motivos por los cuáles San Martín pudo apoyar la Monarquía Constitucional como la opción adecuada para el naciente gobierno, al menos en una primera etapa. 


Su afán profundo de unidad y de mantenimiento de la paz interna de los pueblos, respaldaba, sin dudas, dicha posición. Durante toda su carrera militar persiguió la unidad nacional, razón por la que evitó participar en las extensas guerras civiles ocurridas en los inicios de la Patria.


Esta particularidad es la que lo convirtió en el elegido para encabezar un bastión de próceres que una Nación Argentina jóven necesitaba, con su imagen de unificador y alejado de sus pares que, habiendo participado de batallas civiles, generaban aún pasiones encontradas.


Sabía profundamente que la unión era fundamental para la constitución de la nacionalidad y  para la organización jurídica del Estado. “No existe sociedad donde no hay orden” manifestó.


Dicha unión era también necesaria para la gestación de una vida común, de la libertad del individuo, de expresión, de labor, de comercio, de viaje y del disfrute de los bienes propios. Todos estos principios reglaron, luego, los códigos y leyes que norman nuestra vida actual como sociedad.


Los valores e ideas del gran Libertador de América y Fundador de la Patria, están 

aún presentes en nuestra organización social habiendo pasado ya tantos años de su fallecimiento en el exilio, lejos de esa Nación que, con tanto empeño, ayudó a forjar.


(1) Decreto del Protector de la Libertad del Perú, José de San Martín, fijando la fecha de los actos de inauguración de la Biblioteca Nacional de Lima ,Lima, 14 de septiembre de 1822, en Biblioteca de Mayo, Tomo XVII, segunda parte, Buenos Aires, Senado de la Nación, 1963.



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